Misionera de tu propia vida
- Herederas del Cielo Herederas del Cielo
- 12 feb 2024
- 5 Min. de lectura
Ciertamente, el rol de la mujer es edificar su hogar, a sus hijos y su matrimonio, haciendo el bien siempre. Pero, esto también aplica en la soltería, haciendo el bien a donde quiera que se vaya. Dios nos brinda la oportunidad a diario para poder hacerlo.
¿Alguna vez has ido de viaje y te ha tocado caminar en terreno empinado, sucio, lodoso o disparejo? Ese mismo camino penoso, dificultoso es el mismo que te reta a sacar lo mejor de ti. Descubres el sentido de aquel refrán "no es el destino, es el camino".
Recuerdo, hace tiempo atrás un amigo entusiasta de subir volcanes o "cumbres" me comentaba que para él, llegar a la cima no era sólo por la vista, sino por lo que el recorrido hacía de él. Le tocaba enfrentarse a sus miedos, inseguridades y sus propios pensamientos. Me confesaba que grandes traumas y heridas las había sanado gracias a esas cumbres. Decía que cada resbalón, torcedura, raspón y cansancio le hacían darse cuenta cuánto había avanzado y cuánto se había fortalecido, aprendido y crecido en ese trayecto recorrido. Incluso mencionaba a cuántas personas había apoyado, motivado o aconsejado en el camino. Y por supuesto, tener la recompensa de la tremenda vista del mundo a sus pies y el cielo tan cerca de sus manos.
Con esta idea de la grandeza de las cumbres y el valor del camino, volvamos a ti, mujer.
En el versículo de Proverbios 12, Dios nos muestra que la verdadera belleza de la mujer recae en hacer el bien. ¿Cómo? Viviendo para amar a otros, aprovechando cada oportunidad para aportar valor a la vida de los demás, maximizar los recursos, entre otras. Recordemos que la oración, y el deseo en su corazón de hacer el bien, servir y ayudar a quienes se pasan por su vida sin buscar beneficio alguno, sin reconocimiento ni alabanza es perseguir y cumplir con la misión de Dios: hacer el bien.
Ahora, me imagino que te has de estar preguntando que tienen que ver las cumbres con esta misión que como mujeres se nos ha sido otorgada.
Primero que nada, esta misión se basa en la bondad. Tanto para ti misma, como tu entorno, las situaciones y las demás personas. La piedra en el camino no está para patearla, está allí para recordarte que debes pisar con cuidado tanto por los animalitos o plantas que puedan estar, como de asegurarte que sea un buen terreno y de poder avisar a otros que allí está, para que con tu ejemplo, puedan caminar por un mejor sendero. ¿Qué significa esto? Tus experiencias, tu reacción a las situaciones y tu capacidad de hacer el bien tiene el poder de cambiar la vida de los demás para bien. La dificultad de tu camino, es parte de tu misión pues gracias a ella serás ejemplo, líder y podrás aportar para que la dificultad del camino de los demás sea reducida.

Recuerda algo muy importante, esta experiencia, las múltiples "cumbres" que encontramos a lo largo de la vida son parte del Divino plan de Dios, pero cómo las enfrentamos, si vemos o no la mano de Dios obrando es nuestra decisión. Puedes elegir ser egoísta, pesimista, victimizarte, herir a otros, etc., o, puedes elegir resistir, ser positivo, aprender y crecer y ayudar a otros en el proceso.
Seguramente ha pasado por tu mente "¿Y hasta cuando se va a acabar este camino a la cumbre?". Así como hay partes empinadas, también caminarás por verdes valles y praderas, desiertos, oasis y bajadas. El versículo 12 nos recuerda que esto será "todos los días de tu vida". Ese es el margen de tiempo en el que Dios nos pide cumplamos con la misión. Qué tanto dure el trayecto empinado o cuánto podrás caminar por la planicie dependerá de los tiempos Divinos para Dios y de cuando Él considere mejor para tí.
¿Cómo llegas a disfrutar la vista de la cumbre? El día que llegues a la presencia de nuestro Padre. ¡Hey! ¡No te desanimes! Eso no significa que no habrá momentos para regocijarte y disfrutar de la vista que te ofrece un hermoso mirador, una cascada o laguna en el camino. Nuevamente, tu eliges si quieres perderte de esos pequeños (grandes) milagros y regalos en el trayecto o si estás tan enfocado en lo que "va mal" que te los pierdas.
Si te has dado cuenta, tus decisiones impactan directamente a tu entorno, a tu familia y tu matrimonio. Si tus hijos ven tu positivismo y la bondad de tu corazón, ellos seguirán tu ejemplo. Tu crecimiento profesional se verá cuando tus jefes o compañeros de trabajo vean que tu eliges liderar por el ejemplo y ante cualquier vicisitud eliges tomar lo mejor para ser tu mejor versión o bien, eliges hacer lo correcto y denunciar lo poco ético. En estos ejemplos, tu, estás haciendo el bien.
Hay ejemplos de mujeres que han fallado... Eva, las esposas de Salomón que lo alejaron de Dios, la esposa de Job que le "aconseja" maldecir a Dios, entre otras. Ellas tomaron ciertas decisiones basadas en su situación, sus miedos, etc. Estos hombres también tuvieron el poder de decidir qué hacer y muchos hicieron lo correcto. Esto nos hace cuestionarnos nuevamente ¿Qué influencia estamos teniendo en nuestros esposos, hijos, compañeros, amigos?
Es fácil compararte con otras, mortificarte por lo que no tienes, las falsas expectativas, sueños y fantasías irreales que te llevan a la envidia, los celos, entre otras acciones y actitudes que nos alejan de Dios. Estas son las que hacen la "cuesta" muchísimo más complicada. Muchas veces nos veremos en situaciones donde como Job, nuestra fe es puesta a prueba, y nuestras decisiones nos harán salvas.
Filipenses 4:11 , 13 nos recuerda "He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación [...] Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Sin duda alguna, tu puedes con cualquier situación, cosa o persona que haya en tu camino a la cumbre. No importa lo material que tengas, sino lo que haya en tu espíritu, mente y corazón lo que hará toda la diferencia. Si tu lo elijes y permites, Jesús te ayudará y acompañará en cada etapa.
Recuerda, todos estamos escalando nuestras cumbres, tu necesitarás de otros y otros de tí. Nadie está verdaderamente solo si tiene a Dios y será Él mismo quien coloque a las personas precisas en el momento adecuado de acuerdo al propósito de esa persona para aportar a tu trayecto.
Haz una pausa aquí y mira hacia atrás... mira el camino que has recorrido. ¿Puedes verlo de otra manera? ¿Puedes ver cuánto has crecido y mejorado? ¿Cuánto se ha fortalecido tu espíritu y fe? ¿Puedes ver cuántas vidas has inspirado, motivado o cambiado?
Pronto charlaremos de cómo subirte a bordo del plan de Dios para ti y tu vida. Cuando Dios te da una misión, te da todo lo que necesitas para cumplirla. Cuando Él considera que alguna no está en el punto exacto, te hace pasar por ese camino enlodado o rocoso para que te pulas.
Así pues, cierro este artículo hoy con esta pregunta: ¿Puedes vivir de mejor forma tu camino a la cumbre?









Comentarios