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Digna de confianza y la lealtad

  • Foto del escritor: Herederas del Cielo Herederas del Cielo
    Herederas del Cielo Herederas del Cielo
  • 27 ene 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 12 feb 2024

La confianza y la lealtad son dos virtudes que una mujer de Dios debe tener.


¿Has notado que las personas se acercan a ti a contarte sus dificultades? ¿Personas extrañas se abren fácilmente a ti? Ambas experiencias son resultado de la confianza y lealtad que tu esencia desprenden.


"Aquí están nuestros hijos como plantas que van creciendo desde su niñez, nuestras hijas son columnas angulares esculpidas en el frontis de un palacio." Salmo 144:12

En este versículo nos habla Dios de la importancia de ser esa planta que provee refugio, protección, sombra, seguridad y comodidad a otros. Nos motiva a elegir el camino de seguir a Dios para no ser mala hierba ni espinas. ¿Recuerdas que en el artículo anterior hablamos de tener cuidado con la lengua? Esa, es una forma de ser espina.


Dios quiere vernos producir fruto, fortalecidos en el Espíritu y con ello, ser generoso con nuestros amigos, caritativo con los pobres, honrar a nuestros padres, prósperos y felices.


Te preguntarás, ¿Qué relación tiene ser planta con la confianza y la lealtad? Pues verás, la confianza permite que el corazón del otro descanse en ti. Por ende, encontrará a través de ti el refugio, seguridad y paz de Dios.


Tu actuar, como buena hija de Dios, estimulará a los demás a acercarse a ti.


Si estás casada, en pareja o tienes hijos, es tu labor, ser ese refugio. La confianza de tu persona especial al contarte las dificultades y penas, tus hijos contándote sus aventuras, sueños, miedos o inseguridades.


La lealtad se pondrá a prueba, cuando al confiar en ti, la única persona con quien lo compartas será con Dios, para intervenir en oración. Allí la lealtad de Dios hacia ti será visible cuando Él sea quien obre para que esa persona obtenga lo que su corazón anhela y sea para su bienestar.


Esto es en relación a los otros y tu entorno. Pero, ¿Tu relación con Dios también debe tener lealtad y confianza? Absolutamente. Dice un viejo refrán: "No se puede servir a dos dioses." ¿Estás eligiendo el dinero u objetos materiales antes de Dios? ¿Le estás dando tiempo a Dios? Cuando tu eliges el dinero o no le das suficiente tiempo a tu espiritualidad, no estás siendo leal a Dios. Él claramente nos dice que si le somos leales y depositamos nuestra entera confianza en Él, Él nos proveerá.


"Fíjense en los pájaros, que no siembran ni cosechan ni andan guardando comida, y el Padre celestial los alimenta. ¡Para él ustedes valen más que cualquier ave! Además, ¿qué gana uno con preocuparse?; ¿podemos acaso alargar nuestra vida aunque sea una hora? ¿Para qué preocuparse de la ropa? ¡Miren los lirios del campo, que no tejen su propia ropa, y ni aun Salomón con todo su esplendor se vistió jamás con tanta belleza. Si Dios cuida tan admirablemente las flores, que hoy están aquí y mañana se queman en el fuego, ¿no los cuidará mucho más a ustedes, hombres de poca fe? Por eso, no se anden preocupando por la comida o por la ropa. ¡Los paganos son los que siempre se andan preocupando de esas cosas! Recuerden que su Padre celestial sabe lo que necesitan." - Mateo 6:26-32

Ten presente que al ser digna de confianza y seas leal, serás siempre un soldado victorioso ante cualquier batalla, porque tu siempre tendrás lo que necesitas. Sea la providencia económica, desarrollar tus virtudes, disminuir tus flaquezas, las metas y sueños para tu bienestar cumplidas.


Todo esto que te menciono, son bendiciones. Tanto lo que Dios te concede como la virtud de la confianza y la lealtad. Pero, no es sólo cuestión de recibir, sino de saber administrar para poder bendecir a otros.


Suena extraño decir que a Dios le importa el dinero, ¿Cierto?

"Observa con cuidado lo que sucede en su casa, y no come el pan por el que no ha trabajado." - Proverbios 31:27

A Dios le resulta importante pues resulta que en Proverbios 31, Dios nos explica que el dinero si importa, pero no por su valor material, sino por la posibilidad que nos ofrece de servirle de tres formas en particular:


  1. Honramos a Dios:

  2. Se bendice a tu familia:

  3. Crece tu carácter:


Te dejo seis premisas que encierran la confianza y la lealtad y cómo esta se reflejará en tu belleza interior.


  • Toma enserio la confianza: Pídele a Dios que transforme tu carácter, que te ayude a ser digna de confianza y lealtad, con esto, que te permita bendecir a otros.

  • Cumple tu palabra: Desafíate a hacer lo que dices que harás, a estar donde dijiste que estarás y cumplir con los compromisos que hagas.

  • Sigue instrucciones: No seas como Eva que falló a su esposo. Sigue las enseñanzas de Dios y elige el camino que Dios ha elegido para tí. (No es fácil, pero es el que mayor recompensa tiene.)

  • Cuando dudes, verifica: Muchas veces tendrás la presión de tomar la decisión correcta. Si no estás segura busca a Dios para obtener la respuesta, sea en un servicio o misa, el Evangelio (biblia), amigos o familia cercanos a Dios, entre otras opciones. Puedes escribir a Herederas del Cielo si en algún momento buscas un consejo o deseas oremos por ti.

  • Rinde cuentas: La credibilidad y confianza van de la mano con la rendición de cuentas. Mantener informado a tu Padre, Dios, de tus andanzas, pensamientos, miedos, alegrías y demás. A Él, cuéntale cómo has bendecido a otros, en que has fallado, en qué quieres mejorar. Si, Él lo sabe todo, pero prefiere que con honestidad tú te acerques a Él.

  • Estudia y aprende: Acércate a otros para aprender a administrar tu economía, inscríbete en cursos; pero sobre todo, aprende de Dios y de tí misma.


Termino compartiéndote una linda oración para que puedas recibir de Dios o fortalecer la confianza y lealtad.


Ante Ti vuelvo, Padre amado. Porque de Ti, he venido y hacia Ti voy. Porque ningún camino que yo tome podrá desconocer tu voluntad. Yo soy tu siervo, Mi Señor. Hazme propicio para seguir siendo digno de tu amor. Me dispongo a estar en Tu santa presencia.

Padre Bendito, te damos gracias por la lealtad que me otorgas, a mí y a cada una de tus criaturas. Gracias padre por hacerme eterna compañía, fortalecer mis decisiones y ser la voz de aliento para el bien. Gracias señor por perdonarme del pecado y seguir ofreciéndome la vida y la eternidad a tu lado. Padre misericordioso, ayúdame a corresponderte.

Gracias por bendecirme siempre, Señor, por ser leal en tu cuidado y guía. Corregir mis errores y otorgarme la felicidad y la dicha. Sé que todo lo bueno que me acontece obedece a tu causa. Hazme digno de Ti y conviérteme en un mejor hijo tuyo. Permite que mis acciones busquen agradarte.

Alabada sea tu misericordia, Bendito Padre. En tu amor se fundó la vida, todo lo que somos y seremos. Bendita sea tu compasión para con nosotros. Gracias porque siempre estás dispuesto a darnos tu amor a manos llenas.

Dios mío, gracias por permitir este canal en que nosotros podemos acercarnos a Tu Altísima presencia. Sé que me oyes y atiendes, yo percibo el sosiego, mi alma se tranquiliza. No permitas que me aleje de tu voz.

Por intermedio de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, elevo hacia ambos cada una de estas palabras para agradecer vuestra infinita bondad que nos colma de bendiciones.

Amén.


 
 
 

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